El gato que salvó la vida a un soldado

38b77565f4

El sargento Jesse Knott se había quedado en su oficina, solo, agobiado por el dolor de haber perdido a dos de sus amigos en un atentado a un convoy militar. “Estaba tan devastado que había abandonado cualquier esperanza en mí mismo, toda mi fe”, confesó luego a una televisora estadounidense. Pero en su atormentada soledad irrumpió Koshka, el gato de la base, y le devolvió la serenidad.

Knott no habría sufrido tanto desde otro ataque similar durante su misión en Iraq. “La depresión me golpeó”, dijo a la prensa. En el país árabe había sido herido en combate, por lo cual ahora, instalado en un campamento de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de Afganistán (ISAF) en Maiwand, unos 60 kilómetros al oeste de Kandahar, cumplía misiones de inteligencia en la retaguardia.

Al minino lo había conocido poco después de su arribo a la base, en junio de 2010. Aunque al principio los militares cuidaban de él y hasta le habían asignado la misión extraoficial de cazador de ratones, pronto comenzaron a maltratarlo: lo embadurnaban con pintura, le afeitaban el lomo… Entonces Knott decidió adoptarlo, a pesar de la prohibición sobre las mascotas vigente en el ejército de Estados Unidos. Los infortunios del gato le recordaban su agitada adolescencia de estudiante inadaptado en una secundaria de Oregón. Desde ese día anduvieron juntos como un par de viejos amigos.

Cuando se acercó el fin de su misión en Afganistán, el sargento norteamericano comprendió que no podía dejar a Koshka allí, pues lo torturarían como antes o terminaría muerto a causa del reglamento castrense. “Él me había rescatado de mis más oscuros momentos, así que yo debía sacarlo de uno de los lugares más oscuros”, explicó.

Knott contactó a una organización protectora de animales conocida como Tigger House, que podía garantizarlealbergue a Koshka en Kabul y luego enviarlo en avión a Estados Unidos. “Había hablado con mis amigos y mi familia, y entre todos habíamos reunido el dinero para el viaje, pero transportarlo a Kabul parecía una tarea imposible”, relató el militar.

8ac70b02ea

Una semana antes de su retiro de la base en Maiwand, aún sin una solución para el traslado de su mascota, le confesó su inquietud a uno de los intérpretes afganos. Para su sorpresa, el hombre se ofreció voluntariamente para transportar al minino hasta la capital, una ruta de más de 500 kilómetros plagada de puntos de control talibanes.

“No podía creerlo. Si hubiera sido detenido por los talibanes seguramente lo habrían asesinado por colaborar con los estadounidenses”, dijo Knott. Además, la compañía de un gato resultaba sospechosa en un país donde los nativos no suelen adoptar mascotas y si lo hacen se inclinan casi siempre por los perros. Sin embargo la suerte no abandonó a Koshka y días después voló desde Kabul a Islamabad, en Pakistán y luego a Nueva York. La operación de salvamento costó 3.000 dólares, una suma irrisoria frente al valor infinito del animal para su nueva familia.

De regreso a casa, Knott recibió como el Premio Collar de Diamante, otorgado por la Oregon Humane Society, como reconocimiento por el rescate de Koshka. “Los héroes no siempre atraviesan incendios o conducen autos con una mano, a veces un acto de bondad sostenido por más de un año se convierte en un acto heroico”, afirmó Sharon Harmon, director ejecutivo de esa organización.

“Él fue mi salvador”, aseguró Knott. “Él me mantuvo con vida durante mi misión.”

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s